Análisis de los proyectos de nación imaginados por los grandes pensadores de los siglos XIX y XX. Lograda la independencia, el Perú comienza a configurarse como un estado que está aún muy lejos de albergar una nación en el sentido de una comunidad de gente que se imagina con los mismos derechos y que se proyecta hacia un destino común. No hay acuerdo sobre la visión del pasado —y la premonición del futuro— que permita fundar una vida colectiva que garantice el triunfo de la solidaridad y la eliminación de las jerarquías coloniales que fragmentan la sociedad. Los intelectuales criollos dieron forma a los anhelos de una modernidad sin historia, a un proyecto que pudiera colocarnos, a marchas forzadas, en el coro de las naciones civilizadas. Pero el proyecto criollo pronto se estrelló contra una historia milenaria que se obstina en permanecer. Entonces, desde González Prada y Mariátegui el reto de nuestra colectividad es imaginar un futuro que prolongue las tradiciones que nos definen. Y los intelectuales asumen el reto desde la seducción de la palabra bien dicha, esa que nos impulsa a explorar las virtualidades de lo posible.

Gonzalo Portocarrero